Canibaal culture Soy hijo de la lujuria, de Picabia y Arrabal Viena número 35. Crecí en un útero metálico frio y lleno de plástico reciclado. Mi cabeza desproporcionada asusta a los médicos que sienten pánico. La mandíbula amenazante se come los píxeles de la pantalla vegetariana. Son mellizos, grita la enfermera negra mientras extrae el fémur que deposita en la cuna cónica. Habrá que darles leche, sugiere Nadja mientras saca su teta; rica leche roja. ¿Cómo puede ser que tan pequeño tenga esos dientes? No tendrá ami…
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