HIDALGO La celebración arrastra su cola embetunada de vómito por el Campamento 2 de Octubre. Un día después de la algarabía observamos el campo de batalla ya limpio de cadáveres: tapizado de cuetes aún humeantes el enorme y vacío estacionamiento, sucias las calles, legañosos los ojos de los caminantes en Sebastián Lerdo de Tejada así como lastimeros los aullidos de perros que no comprenden del fervor ni del desborde de cerveza que transforma en éxtasis nuestra sencilla v…
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