EL ARMADILLO A. R. Lowell Esta es la época del año en la que casi cada noche aparecen, ilegales, los frágiles globos de fuego. Ascienden a la cima de la montaña, elevándose hacia algún santo aún venerado en estas tierras, y sus cámaras de papel enrojecen, se llenan de una luz que va y viene, como corazones. Una vez en lo alto, contra el cielo, es difícil distinguirlos de las estrellas —es decir, los planetas, los coloreados: Venus que declina, o Marte o aquel otro, verde pálido. Una ráfaga, y se inflaman, titubean, vaci…
Social Plugin