Nos hemos convertido en todo lo que no queríamos El horizonte del mundo es desolador y está tapado de mercancías. Y uno sucumbe al espejismo fantasioso. El momento es difícil para el mundo. Y puede empeorar. Es de no creer. Pero no va a empeorar. Lo que hay es una fiebredelirio, una fiebre los ramos, hay unas resedas enroscadas en los pies fríos de las niñas de Cuenca mientras toma yaguana color rojo veneciano. Hay sosiego y verbena en los pastizales a orillas del Tomebamba. Hay desazón y tristeza a orillas del Tomebamba. Pe…
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