Con sol de tarde
No se seca la ropa,
menos la piel en el balcón.
El clima es agradable
cuando arrancamos.
Tus piernas
dobladas sobre las mías.
La misma circunferencia.
Guardamos las despedidas
fuera de los gastos comunes.
Los días arrendados
lo más cercano
al antes de un acorde:
nuestras manos
miden los metros cuadrados
como si fueran propios,
con sol de tarde.
El primer trato
A José Pedro
Teníamos un trato
hablar bajito.
Sin explicación.
-bajeeetoo-
decías, susurrando
las condiciones
al perro.
No se atrevió a ladrar.
Todos lo amenazaban
por la espalda.
Duró poco.
Algunos versos susurran
como tu nombre
en la caja del regalo
chocando
en sordina.
Trineo de madera
Un par de tablas y clavos.
Vela en los esquís
del poste
donde colgaban
la ropa.
Las manillas: mochilas viejas.
Al tirarse
el barrio
se hacía pequeño.
El cerro borraba
cicatrices.
Ramas en la cara.
Caer sin mirar.
Los zapatos
dejaban marcas.
Antes del pitazo final
Logramos jugar en el mismo club
con camisetas y medias lavadas
semanalmente.
La cancha estaba junto al cementerio,
atrás de un arco
sin malla.
Varios pases entre ambos
sin destino.
Un tiro libre. El triunfo
por arriba de las cruces.
En cualquier minuto
nos estiramos
sin llegar.
En la casa, todo el barro
cedía con la ducha
sin tocar el abrazo.
Felipe Fernández, Concepción, Chile. Profesor de Educación Media en Lenguaje y Comunicación y doctorando en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Concepción. En 2014 obtuvo la Beca de Creación Literaria del Consejo Nacional del Libro y la Lectura para publicar su primer libro de poemas, Nombres en vigilia. En 2025 publicó su segundo libro, Amaneceres a contrata. Hasta la fecha, nunca ha dejado la lectura, las clases ni la escritura.
@felipefernandezf

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