“I”
A cas
ti
castizar
juntos, mihelené helé dulce en las encapanadas
muy en las lenjanias cuadri-métricas,
muy
en las lenja-nias.
Ta-a-tan vienes que quedamos quedarnos quedados en la dura,
de tan quedarnos en la sangre y te levantarás del suelo,
tan inmensa-sangre excretás hasta tu desangre
y llega hasta tus rodillas,
manchas el concreto.
¡Ya
levantá, amigo, preocupas tanto a tu madre!
A hoy vienes en este espiral, lo más cielo con piedras mis amores
y el inocente asno, perro, el alma hasta con
bulla
bulla
bulla
bu.
Quien pueda parir la sangría sagrada...
Más sufriste tú que caes tus pestañas
sobre tu cuello.
Tal
lia, taliarias;
tal las tierras:
oirás tu tartamudeo
donde no podrás telar tus manos recién tendidas.
Éramos como tú nos diste la tela, te damos más Atenas
y sol de mí, nosotros éramos aire,
temprano
seremos
algunos,
sin
quien.
Madre volverás pronto.
“II”
Este
veraniego
está prospendoacabar, echa verne-
arnos
en tres años,
cuatro meses.
Una pierna allí me ha llamado más allá-cerca,
todavía la otra me ha brotado
pendulente;
allí te meceo
y echarás un nudo de afuera desnudeando tus dedos
hacia
afuera
y centro,
que
al medio ni vienen
las uñaderas.
Me da
tiernar el contenido de ti,
y bien entero el lugar para no estar parado te has ido.
Quie ro que entero te estás, así como entrepuentes volados y no avanzas más,
te se suplicaliza
reloj, reloj
reloj, reloj,
reloj, reloj,
reloj, reloj,
reloj,
ya no te
tengo.
No tres es-no
entres aún por favor,
y no he salido como te quedas en tu hogar de las cosas distantes:
platos, vasos,
cucharas,
tenedores,
cuchillos, manteles
y
paladares entredistantes.
“III”
Buen
hijo,
estás como
presente
pre-tes
y te alabo,
labo
abo,
abo,
de
forma que ríes
y momentos te has soltado,
mil quemaduras del tercero en la completa mé-
du-la,
no
temaste la muerte allí.
El
tiempo es un albo
y
una olba,
olba,
olba...
Te pierdes en su olbescente, lustrando sus tocadas vivas
y te masajizá de
derecha
a izquierda
en tu canilla máxima,
¡Hasta el OLBA, OLBA, padre!
Vivo
como encubierto de saliva,
verdad que no es un dos de las tardes ridículas.
Pobre, podrás preñarte día y la noche parirte,
y callarte
sin si-
mi-
edo,
mie-
do.
Andrés Aravena Belmoro. (Hualpén,
Chile, 10 de marzo del 2010), Poeta. Su trabajo se centra en la exploración del
lenguaje cotidiano y la experimentación con la estructura del verso. Es autor
del conjunto de poemas Lus Vias (Inédito, 2026), obra que registra sus
primeras búsquedas en torno al entorno doméstico y la memoria. Su escritura se
caracteriza por el uso de neologismos y una disposición visual del texto que
dialoga con el espacio en blanco. Actualmente desarrolla un proyecto literario
vanguardista Mihelené.

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