Evelyn Recabarren Oroz
Ese maravilloso estimulo capaz de hacer crecer en uno todas las flores
Por Leo Lobos
En vez de cortar flores mejor es pintarlas o escribir sobre su belleza, asà ellas no mueren y permanecen para siempre, entiendo asà la labor del artista que entre el silencio de los demás, nos dice algo útil, que de un servicio, una enseñanza como es el caso de la pianista, diseñadora, escritora y profesora Evelyn Recabarren que recientemente ha recibido la Medalla Bicentenario que otorga el Instituto Nacional José Miguel Carrera a personas e instituciones por su aporte cultural y educativo a la sociedad, esta medalla lleva grabada la frase latina “Labor omnia vincit" que significa "El trabajo todo lo vence" que proviene de las Geórgicas del poeta romano Virgilio, un lema para enfatizar el poder de la perseverancia y el esfuerzo, un claro compromiso para dar visibilidad además a esta mujer artista que ha desarrollado múltiples talentos cosiendo suavemente el amor a sus antepasados con el presente, en la promesa de un futuro pleno de realizaciones. Evelyn Recabarren Oroz es reconocida por su labor en la Fundación Profesor José Recabarren, donde ejerce como directora ejecutiva, su trabajo se centra en el ámbito cultural y educativo, liderando iniciativas para preservar y difundir el legado artÃstico y pedagógico, que no teme al paso del tiempo, de su abuelo el escultor y profesor José Recabarren y de su abuela Laudelina Araneda profesora normalista y violinista, para ello organiza actividades, exposiciones y gestiona los espacios del Salón Museográfico Tres Acequias abiertos a toda la comunidad que quiera visitarlos en la Fundación y su casona que fuera originalmente el Huerto Las Nieves en la comuna de San Bernardo. Participa además activamente en la donación y exhibición de obras patrimoniales del escultor José Recabarren a instituciones públicas, como la donación de la obra escultórica de “Gabriela Mistral” que modelara el profesor el año 1956 a la Biblioteca Nacional de Chile, al Museo Colonial San Francisco y al Mausoleo de Gabriela Mistral en el Valle del Elqui por mencionar solo algunas. Como pianista y compositora, la música es su propia experiencia, sus propios pensamientos que al interpretarlos al piano los hace hablar de cosas que intentan comprender la naturaleza y una vez comprendida trata constantemente de expresar y de exprimir de nuevo lo que la tierra produce en sonido y color para traspasar los lÃmites, una imagen de la belleza en las propias fronteras de su arte, que como dice el filosofo francés Gilles Deleuze, resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia y a la vergüenza.
Ella sabe lo que hace, pero también deja jugar a la intuición, haciendo aquello que no sabe, dando a la obra la posibilidad de expresarse en un continuo que no se acaba y que la defiende de todo lo impuro y donde lo que más cuenta es la intensidad del instante. Evelyn Recabarren Oroz pertenece a esa estirpe de artistas movidos por la pulsión creativa por esa intima necesidad de expresarse, que para encontrarlos nos hace falta una serie de acontecimientos encadenados accidentalmente para que uno los vea, sin saber, que los estas buscando. La mayorÃa de las personas permanecen ignorantes de sà mismos, porque el autoconocimiento es doloroso, la vida de cada artista es un camino hacia sà mismo, el intento de un camino, el esbozo de uno, por tanto nuestro objetivo deberÃa ser reconocer a los demás por el simple hecho de ser, reconocer al otro, honrarlo porque es el opuesto y complemento para que su obra brille como el agua de lluvia sobre los jardines del tiempo, como un inventario de resonancias artÃsticas, ese maravilloso estimulo capaz de hacer crecer en uno todas las flores.


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