Se acaba el mundo y nosotros afeitándonos, una entrega nueva y diferente del escritor argentino Luis Benítez [por Alberto Boco]





Se acaba el mundo y nosotros afeitándonos, una entrega nueva y diferente del escritor argentino Luis Benítez

 

 Malas Noticias cada Hora, el flash informativo de mayor audiencia televisiva mundial, notificó ayer que tal vez la catástrofe ya ha tenido lugar y estamos todos muertos” (1)

 

La editorial Palabrava, de Santa Fe, Argentina, acaba de poner a consideración del público lector el libro de relatos Se acaba el mundo y nosotros afeitándonos (*), del multipremiado escritor argentino Luis Benítez, poeta, narrador, dramaturgo y ensayista de vasta y relevante trayectoria.

Si el título ya nos da una clara orientación de hacia dónde apunta este nuevo libro de Luis Benítez, nos vamos a encontrar enseguida con un epígrafe de la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi (de su discurso al recibir el Premio Miguel de Cervantes 2021) quien afirma que “El sentido del humor es el sexto sentido de la literatura”. El epígrafe elegido por el autor no es casual, enuncia un pensamiento reflexivo y profundo sobre el cual estos relatos, a modo de ver de quien esto escribe, encuentran su apoyatura.

Si nos detenemos en lo que habitualmente se le atribuye como significado a ese “sexto sentido”, veremos que se suele asociar a una cualidad del orden de la delicadeza perceptiva para captar intenciones, actitudes, conductas que parecieran poco evidentes a la mirada o el sentir, digamos, corriente sobre el mundo, las cosas y en general la llamada realidad.

El Benítez observador de la realidad afina y afila su mirada y elabora convirtiendo en literatura ese sexto sentido que la escritora uruguaya le atribuye al humor.  

¿Cuántas veces hemos quedado sorprendidos por algún hecho o dicho, de carácter público o de la vida privada, que al entendimiento le suscita esa mezcla de sobresalto y risa que provoca el absurdo?

Benítez, que ya desde su poesía y su narrativa se revela como un agudo, inteligente y sensible observador, aborda en estas narraciones un humor corrosivo para vestir con ropajes jocundos realidades contemporáneas que, “alegremente”, han sido “modificadas” para retratar un estado del mundo sobre cuyas curiosidades, oprobios, absurdos y calamidades no necesitamos extendernos.

Para no adelantar nada que le quite al lector la sorpresa, diremos que en este mundo narrado por la diestra pluma de Benítez, no ha quedado títere con cabeza.  

Desde posibles meteoros que impactarían la tierra y su tratamiento por los medios, la sociedad y las autoridades, el insólito derivar de los negocios mafiosos, cierto fanatismo antifeminista femenino que incluye la lucha armada o los ataques de zombis, hoy popularizados por películas que mezclan terror y belicismo, nada escapa a esta magistral narrativa que, desde planteos disparatados (sumamente irónicos, imaginativos y de alto voltaje humorístico) nos llevan a pensar en las consecuencias que pueden tener sobre la sociedad las manipulaciones genéticas, la irrupción de los virus, la proliferación de noticias falsas, los fanatismos, la polución ambiental o las ilusiones fabricadas por el mundo del marketing y la publicidad y, como no podían faltar, los discursos políticos no carentes de absurdo, contradicciones y disparates.

Tratándose de un escritor que ha estado siempre en contacto con el mundo literario y los avatares de la gestión cultural, y que ha tenido cercanía con el mundo del arte, estos espacios no podían estar ausentes en los relatos: un delirante secuestro bien al estilo de estos tiempos, la inesperada admisión de un escritor en la Academia, y sus desopilantes circunstancias o las acotaciones referidas al desmedido despliegue de narcisismo de algún personaje literario; la aspiración a entrar en el “bestsellerismo” y las “particularidades” de los certámenes literarios.  

Una nota en especial con relación al relato “Lo último de lo último en artes plásticas”, donde la búsqueda de una fábrica de chacinados lleva al protagonista a un sitio donde se falsifican obras de arte. ¿Algunas fiambrerías refinadas, el espacio y la decoración, sus modos de exhibir los productos, no se asemejan más a una boutique que a una fiambrería? ¿No suelen aparecer en sus paredes cuadros y fotografías antiguas que remedan algún rincón de una galería de arte? De estas observaciones, subiendo la escala y “subvirtiendo” el relato con el recurso que implica las habilidades de nuestro escritor, sumados a la sensación de absurdo que ya la propia narrativa ha instalado en el lector, llevan a la imaginación y por supuesto al disparate a hacer el resto. Toda una muestra de brillantez y creatividad para concebir el desatino de la situación.

Es por lo recién mencionado que un aspecto que suma a las cualidades de este libro es la escritura: Benítez aborda el absurdo con la naturalidad de un hecho corriente colocando el disparate en una suerte de “normalidad” que abona el contenido humorístico de los relatos, ese humor que a veces nos rebasa provocando la carcajada y otras veces nos tuerce la boca con esa sonrisa (o mueca) de dientes apretados.

Apenas a título de muestra se incluye este breve párrafo que da cuenta del estilo en que se plantea la narración y se describen los personajes: “Cuando sucedió me encontraba, como todas las mañanas, borrando con ambas manos los estúpidos mensajes que ofrecen por Internet buques mercantes a mitad de precio, relojes Rolex para armar por 50 centavos, 100 kilogramos de fertilizante equino, descuentos para comprar arenque ahumado falsificado, te adjudican créditos que jamás solicitaste y otras cosas que te aseguran son de tu más inmediata necesidad, mientras con la otra tanteaba inútilmente buscando dónde había dejado mi sándwich”.(2)

Una vez más Luis Benítez y la destreza de su pluma dicen presente con una nueva publicación a la altura de su talento. El disfrute es el de todo lector que aprecie la inteligencia al servicio del humor, la ironía, la mordacidad. En síntesis: afortunadamente el mundo sigue girando alrededor del sol y nos ofrece otra muestra de excelente literatura a cargo del afamado autor argentino.

 

Alberto Boco (3)

 

 

Referencias

(1)Luis Benítez, en el relato “Para vivir a pleno los últimos minutos de la Tierra” del libro “Se acaba el mundo y nosotros afeitándonos”, que aquí se reseña.

(*)Editorial Palabrava, ISBN 978-987-4156-65-5, 114 pp., Santa Fe, Provincia de Santa Fe, Argentina, 2023. https://www.editorialpalabrava.com.ar/

(2)Luis Benítez, “Cómo casi, casi, escribí las memorias del Magnífico Regente, Señor del Reino” del libro “Se acaba el mundo y nosotros afeitándonos”, que aquí se reseña.

(3) Escritor argentino (Buenos Aires, 1949). Ha publicado los poemarios Arcas o pequeñas señales (1986), Galería de ecos (1989), Ausentes con aviso (1997), Cartas para Beb (2007), Riachuelo (2008), Malena (2012), Estación de nosotros (2014), Visitas inoportunas (2014) y Para un programa de disolución y otros textos (2016). Poemas suyos han sido publicados en Rio Grande Review (Universidad de Texas at El Paso, Estados Unidos), Nagari Magazine (Miami, Estados Unidos) y Litoral Magazine (Reino Unido), así como en revistas literarias de Colombia, Brasil y Rumania. Ha recibido, entre otras distinciones, el Primer Premio en el Primer Concurso Nacional de Poesía César Domingo Sioli (Argentina). Ha publicado artículos y reseñas en revistas literarias impresas y virtuales de Argentina y otros países. Ha sido seleccionado como voluntario para coordinar talleres literarios en unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires.

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