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Recordando El siglo de las luces de Alejo Carpentier por Magda Lago Russo



Acerca de Alejo Carpentier y El siglo de las luces.

El escritor cubano Alejo Carpentier nació en La Habana en 1904. Inició estudios de arquitectura en esta misma ciudad. Participó en el Grupo Minorista a partir de 1923. Un año después fue nombrado jefe de redacción de la revista «Carteles». Fue uno de los fundadores de la «Revista de Avance» en 1928, año en que se le encarceló bajo la acusación de comunista. Poco después marcho a París, donde hizo amistad con artistas e intelectuales franceses. Viajó a Madrid en 1933 y allí publicó su primera novela EcueYamba-O. Regresó a Cuba en 1939. Realizó viajes por Haití y Venezuela, y en 1960 fue nombrado subdirector de Cultura de su país. Desde entonces el Gobierno revolucionario le confió importantes cargos culturales. Entre sus obras más destacadas figuran: El reino de este mundo (1944), Los pasos perdidos (1949), Guerra del tiempo (1958), Tientos y diferencias (1964) y La consagración de la primavera (1979), El siglo de las luces, su mejor novela, narra el intento de Víctor Hugues de implantar las ideas de la Revolución Francesa en el Caribe, en un impresionante retablo mezcla de historia y ficción.

El siglo de las Luces es una de las obras más importantes en la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Se trata de un clásico moderno que se vio ampliamente favorecido por el crecimiento de las letras hispanas.  Encuentra en esa explosión y en la calidad de su texto un camino que le permite colarse en las principales bibliotecas y librerías del mundo, como una obra de referencia.
Fue publicada en el año 1962 por Carpentier. La acción de la novela se desarrolla en las islas de Cuba y Haití, principalmente, y acontece en la última década del siglo XVIII, en la época de la Revolución Francesa. El enfoque político-social que emplea Alejo Carpentier es de utilizar a uno de sus personajes (Víctor Hugues) como representación de la propia Revolución Francesa, acaecida hacía poco en el Viejo Continente. Narrada desde el punto de vista de Sofía y Esteban, El Siglo de las Luces nos habla de la Revolución Francesa situada en las Antillas. Así, se desarrolla la evolución ideológica de estos dos personajes y de Víctor Hugues, un comerciante portador de ideas revolucionarias a las islas. 

Carpentier escoge La Habana como punto de partida de su ambiciosa novela. A veces la perspectiva periférica resulta más esclarecedora que la visión desde el centro. Los protagonistas no son los pobres y oprimidos, sino tres jóvenes huérfanos pertenecientes a la burguesía. Tras la muerte de su padre, un rico comerciante criollo, Sofía y Carlos descubren el placer de vivir de forma ociosa y caótica. Sofía decide no regresar al convento donde había sido recluida para adquirir las cualidades que se presuponen en una mujer de su clase social. Prefiere permanecer en la casona familiar, ocupándose de su hermano y su primo Esteban, que sufre violentos ataques de asma. A pesar de su fortuna, el padre había descuidado su hogar, de parecer una mansión, la vivienda podría confundirse con una almoneda, con muebles arruinados por la humedad, estatuas sucias o rotas, cortinas polvorientas y porcelanas de colores desvaídos. Sólo los cuadros introducen una nota de belleza y equilibrio, pero también de fatalidad y tragedia, particularmente la apocalíptica “Explosión en una catedral”, con sus toneladas de piedra desplomándose sobre unos feligreses aterrorizados. Durante meses, los tres jóvenes transformarán la casona en el escenario de sus juegos, divorciándose de la realidad circundante. En su Historia de la literatura hispanoamericana, Jean Franco sostiene que “en las novelas de Carpentier no hay análisis psicológico porque su visión es demasiado amplia para abarcar los detalles de la vida humana. Nos habla, más que de individuos, de los arquetipos –el Libertador, el Opresor, la Víctima-, más que de su vida, de todo un período histórico. […] Con Carpentier habitamos un tiempo cósmico, y ello tiene por consecuencia que la tragedia individual parezca un simple detalle dentro de un conjunto muy vasto y más bien sencillo. La obra, realiza un acercamiento histórico e ideológico al siglo XVIII mediante el que discute conceptos como el progreso histórico, la utopía y la revolución. La crítica literaria ha debatido durante décadas la propuesta de Carpentier al respecto. Las conclusiones se pueden agrupar entre las de quienes aprecian que esta novela es escéptica con la idea de progreso, y aquéllas que sostienen su filiación con el modelo de progreso unívoco propio de la modernidad ilustrada. Estas conclusiones se han basado generalmente en el estudio de la estructura narrativa subyacente. 

Se conoce como Siglo de las Luces fundamentalmente al Siglo XVIII, aunque el período, también conocido como Ilustración o Iluminismo, comenzó hacia fines del siglo anterior y se extendió a los primeros años del siglo siguiente. Especialmente desarrollado primero en Inglaterra (con personalidades de la talla de Newton y Locke) y luego en Francia, fue una nueva concepción del hombre y del mundo que privilegió la razón como modo de obtener las ideas, poniendo fin al pensamiento dogmático medieval regido por la fe. Sin embargo no fueron las instituciones oficiales, como universidades, las que hicieron conocidas estas ideas, sino la prensa, las reuniones culturales y las obras literarias. El ideal de la época fue obtener el máximo conocimiento posible, consolidando el racionalismo que se venía gestando desde el siglo anterior, lo que se materializó en la obra conocida como obedecer en forma ciega la voluntad del rey. Además sirvió para el progreso científico y tecnológico.  Se caracterizó por la creencia de que se podía construir un mundo mejor a través del uso de la razón, una herramienta capaz de revertir la ignorancia y la tiranía.
Carpentier le otorgó a esa frase un sentido mayor ya que utilizó la expresión “El siglo de las luces” para bautizar a su novela.
Esta obra de características históricas y filosóficas que se convirtió en uno de los trabajos literarios en lengua española más destacados de las últimas décadas refleja en su argumento el impacto que tuvo la Revolución Francesa en las Antillas.
Con ese acontecimiento como punto de partida, el creador de este libro optó por narrar los sueños de libertad, el proceso de aprendizaje y la evolución ideológica de los protagonistas de esta historia.


                                                  Magda Lago Russo.

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