
La Iglesia no quiere personas felices, porque las personas felices no añoran un paraíso o un mundo venidero, sino que se realizan en este y la gente que se realiza en este mundo no va a misa ni deja billetes en el plato de las limosnas. Por eso es que siempre ha llamado a la castidad a sus fieles y permite a los homosexuales con esta condición. Una persona casta no es un ser sexuado, sino un ser asexuado del todo, acaso un sacerdote perfecto.
Eran los dos de la mañana cuando me fui a dormir, el debate continuaba y yo lo seguía por Twitter, que es la forma más inteligente de seguir un debate político sin aburrirse. Los conservadores argentinos profetizaron el fin de la familia, del derecho de un niño a tener papá y mamá junto a los argumentos conservadores de siempre –hasta donde sé no hablaron de la venida del Anticristo.
La Iglesia Católica movilizó sus huestes conservadoras a la calle, se quejó de que se quería legislar como si no existiera dios, lloró, amenazó, fue pasivo agresiva, derechamente agresiva y utilizó sus estrategias tradicionales.
Sin embargo no se sostuvo. A pesar de las oraciones, las letanías, las eucaristías y las vestiduras rasgadas, no hubo un solo argumento racional en contra del matrimonio homosexual y quedó absolutamente claro que solo la superstición estaba tras una prohibición discriminatoria e injusta.
Este no es sólo un triunfo para las minorías sexuales. Aquellos de nosotros que formamos parte de la aburrida mayoría heterosexual también podemos ver este hecho como un avance de la razón por sobre el oscurantismo representado por creencias de la edad del bronce que quieren imponernos como Ética regulaciones que no son más que arbitrarias cuestiones rituales.
La Moral no ha sido vulnerada. La Ética no sólo ha quedado intacta, sino que ha sido reivindicada. La sexualidad de las personas, cuando es entre adultos que consienten de manera libre e informada, NO ES UNA CUESTIÓN ÉTICA.
Ciertamente existen cuestiones éticas relacionadas con la sexualidad: tener sexo con niños no es ético porque los niños son incapaces de consentir de manera libre e informada a una relación sexual, la violación no es ética por las mismas razones y la infidelidad no es ética por que conlleva el engaño, pero, la forma en que las personas decidan libremente vivir su sexualidad no tiene implicancias éticas, sino sanitarias.
La Iglesia siempre ha odiado el placer sexual, sin embargo, ha debido tolerar las relaciones heterosexuales por razones obvias. El odio al placer sexual se fundamenta en que el sexo proporciona placer en esta vida y esa es nuestra porción de cielo en la tierra; una persona sexualmente feliz corre el riesgo de llegar a ser feliz del todo.
La Iglesia no quiere personas felices, porque las personas felices no añoran un paraíso o un mundo venidero, sino que se realizan en este y la gente que se realiza en este mundo no va a misa ni deja billetes en el plato de las limosnas. Por eso es que siempre ha llamado a la castidad a sus fieles y permite a los homosexuales con esta condición. Una persona casta no es un ser sexuado, sino un ser asexuado del todo, acaso un sacerdote perfecto.
La decisión argentina ha liberado a los argentinos, a todos los argentinos y no sólo a los homosexuales, sexualmente. Confiere a todas las personas el derecho a gozar de sus orgasmos como mejor les plazca, es un ejemplo para el resto de nosotros y ha mostrado a la doctrina católica como el doble standard que es. Mientras Ratzinger llama a perdonar a los pederastas abusadores, el mundo simplemente se libera de su doctrina ignorándole y Argentina está a la cabeza de este movimiento de la historia.






































¡ARGENTINA PATÉTICA!
Es ridículo y patético verlos casarse por televisión, grandes exhibicionistas, tratando de imitar el matrimonio normal, el natural, sobreactuan sus taras desesperadamente y han encontrado eco en un país gobernado por lacras corruptas y en plena decadencia de valores. Son los grandes culpables de la ploriferación del HIV, en consecuencia, por tal razón son antinaturales y entran dentro de las patologías de la perversión.
Pensé que esta era un ...
Pensé que esta era un revista progresista...