
La brisa mañanera
Me trajo tu susurro
De vainilla al borde
De mis labios.
Le dije simplemente:
“no nos hemos
Despedido”.
Yo consagré tu boca
Para entregarla
A vagar por el
Vacío.
Tú bendijiste mi palabra,
Emisaria del mensaje que poseo.
Tiempo atrás te buscaba
Con afanes de nutrirte.
Era nuestra joya
Aquel amor adolescente.
Hoy se evapora como
El agua contra el fuego.
Llegarán los días
En que habrá de esparcirse
La esperanza con las
Gotas de mis verbos.
¡Qué pena que no
Estarás ahí para
Beberlos!
Ayer corté mis barbas
Desyugué mis
Labios de los
Bozos.
Cayeron con los vellos
Tus recuerdos,
Las sílabas autoras de
Tu nombre.
Si hubieras preferido
Mi cuenta saturada
De abrazos infinitos;
Si hubieras renunciado
A divagarte con vanidades
Sacadas del petróleo…
¿Por qué son más valiosas
Las ostras que las perlas?
Te marchaste.
Y contigo la respuesta a mis preguntas…
Andarás
Desandarás
Retornarán tus pasos
Por las sendas que
Rechazaras en Octubre.
En ellas podrán ver
Este epitafio.
Preguntarán, Artemisa, tu leyenda,
Y yo ya no estaré
Para contarla.





































