
EL SUCESO JAMÁS DICHO SOBRE EL CRIMEN DE CALAMA
por José G. Martínez Fernández.
¿Quién mandó a matar al cajero Yánez? En Antofagasta ha existido siempre una mafia que ha protegido a los hampones estatales, especialmente a los de la dictadura?pero lo singular es que los que les sucedieron: siguen igual juego. La justicia de la Segunda Región fue responsable de la muerte de Yánez y del Agente Martínez.
En Antofagasta han de estar los tribunales más corruptos de Chile. A ellos se debió que el cajero Sergio Yánez fuera una víctima más de la dictadura.
En diciembre de 1980 un asaltante solitario se hizo presente en el Banco del Estado de Chuquicamata y a punta de revólver asaltó la sucursal.
El hombre huyó y nunca fue ubicado.
Ese hombre se llamaba Fernando Villanueva Márquez y está muerto. Es el hermano de Eduardo Villanueva, fusilado en octubre de 1982, y de Saniel, quien ahora está en libertad.
Cuando se produjo el asalto al Banco, Yánez reconoció al delincuente Expuso su situación en Antofagasta, porque no se atrevió a hacerlo en Calama, por el alto riesgo que significaba que allí operaba la CNI que encabezaba Gabriel Hernández Anderson, quien urdiría ?unto a Juan Delmas Ramírez- el gran robo al Banco (poco más de un millón de dólares para la época).
Sergio Yánez vio al asaltante y desde un principio supo que se trataba de uno de los hermanos Villanueva. Pero decir eso a la policía de la época equivalía entregarse él, al ser denunciado por Eduardo y Saniel Villanueva, hermanos del asaltante y miembros de la CNI.
El miedo que acorraló a Sergio Yánez es obvio. Estaba contra muchos muros: las policías y la CNI de Calama.
En un acto desesperado Sergio Yánez se presentó, como dijimos, en Antofagasta días después del robo de diciembre de 1980. Allí trató de entrevistarse con los magistrados de los Juzgados del Crimen y Civiles Su temor lo hizo recurrir a todo pero nadie escuchó su voz
Poco después el asaltante solitario Fernando Villanueva- desapareció. Su hermano Eduardo juró venganza. Decía que los asesinos de Fernando eran detectives.
Los nombres de ellos han permanecido casi en la impunidad, aunque en mi libro CALAMA, EL CRIMEN DEL SIGLO, yo señalo sus apellidos.
Esta noticia de la búsqueda de amparo o asilo me llega de golpe por dos amigos periodistas de la zona que realizan una investigación importante para mí.
Sergio Yánez y con él el cajero Martínez- se habrían salvado, ya que si los aparatos judiciales de la época hubiesen actuado, los criminales de la CNI no podrían haber cometido tan horrendo doble crimen.
Los compromisos POLICÍA CIVIL-POLICÍA POLÍTICA y JUSTICIA de la época son responsables de este grave hecho. ¿Acaso no fueron también ellos los que no aceptaron las declaraciones de una joven comunista que fue violada por los CNI, basándose los aparatos señalados, que eso no tenía nada que ver con el caso de los bancarios?
Hoy en día todavía hay elementos en los tribunales de Antofagasta que son responsables de no haber permitido a Sergio Yánez haber denunciado a Fernando Villanueva y que, por lo mismo, son responsables de su muerte y la del Agente Martínez.
¿Cuándo se investigará esta unión POLICÍA CIVIL-JUSTICIA ocurrida en Antofagasta? Muchos de sus autores están vivos. Y todavía opera la POLICÍA POLÍTICA, aunque nos cuenten otra historia.







































¡QUE SE CUENTE TODA LA VERDAD!
Se ve que el escritor y amigo mío José Martínez Fernández no quiere, por ahora, decir los otros entretelones del Caso Calama.
Yo leí su libro y adherí a que él denunciara a esta verdadera mafia que opera en la Segunda Región desde la época del dictador y que ha seguido en esta turbia democracia.
De seguro, de vez en cuando, José sufre las mismas amenazas de ayer. LA DEMOCRACIA NO HA CAMBIADO LA HISTORIA.
José debe pensar en hacer el texto-libro completo sobre los hechos que cuando publicó Calama no se atrevió a hacer, y agregar los nuevos antecedentes.
Es un hombre valiente y debe atreverse a enfrentar los hechos, porque José es un hombre que dice la verdad.
Mi solidaridad con él, con esta publicación y aquellas que ya han publicado esta noticia, incluido un periódico norteamericano.
Patricia.
Ex-estudiante de la UTA, ahora trabajando en Santiago.