En un día como hoy, este comienzo no es original, nació hace 105
años, Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, quien años màs tarde se
hizo llamar Pablo Neruda... Nació en Parral, en la zona central de
viñedos en Chile, un pueblo polvoriento, diría en su poesía, y quedó
huérfano de madre un mes más a tarde del parto y partió a Temuco, sur
de Chile, zona mapuche, de la araucanía. En Temuco, la llamada
Frontera, se hizo poeta en las profundas soledades del Chile austral,
lluvioso, selvático, dominado por el viento y las tempestades En Temuco
conoció a la Mistral, quien descubrió su poesía, -nació una entrañable
amistad de por vida- y vivió los 20 Poemas de Amor y una Canción
desesperada (libro despreciado por sus pares e impares críticos y
despotricadores) con sus primeros amores juveniles en los confines de
Chile. En 1945 Lucila Godoy Alcayaga, conocida como Gabriela Mistral,
obtuvo el primer Premio Nobel de Literatura para América latina. En su
discurso oficial dijo:" Si la Academia de Estocolmo quería honrar la
poesía de Chile, debería haber dado el galardón a Pablo Neruda que es
el poeta más grande de mi patria." La Mistral en los adolescentes días
de Temuco le daría a conocer los clásicos rusos y en sus días
consulares en Italia, le brindaría posada y protección al amigo
perseguido por Gabriel González Videla.
En 1921, firmó por primera vez con el nombre de Pablo Neruda, La
Canción de la Fiesta. Su primera nota periodística la publicó un 18 de
julio de 1917 en el diario La Mañana de Temuco: Entusiasmo y
perserverancia. Se fue a Santiago, la capital, a estudiar Pedagogía en
francés. Había llegado de la provincia en tren a la Estación Central,
cargado de sueños y nostalgias. No olvidaría más el Sur, ni las
lluvias, ni su infancia, aunque sus domicilios se convertirían en casas
y lugares a nivel planetario. Vivió un exilio permanente, aunque
permaneció en Chile, su poesía. En su último homenaje masivo en el
Estadio Nacional en Santiago, en 1972, poco después de recibir el
Premio Nobel de Literatura, dijo que su amor por Chile no era un
matrimonio de conveniencia.
A los 15 años descubre a Walt Whitman, dice Volodia Teitelboin en
su libro Neruda, la biografía más completa sobre el poeta. Veneraría
hasta el final de sus días al poeta norteamericano, como sería fiel a
Rimbaud, Lautréamont y Mallarme. Del hermético francés dijo que había
aprendido grandes lecciones para su poesía. Neruda como Borges, en la
orilla de su otro universo, a pesar de ser vecinos, leyeron lo que
debían leer y bien, para hacer lo que hicieron en litertura. El poeta
chileno renovó la poesía española con un nuevo lenguaje y otro camino
después de Darío. Y Borges, ya sabemos que hizo en prosa principalmente
y en la manera de apropiarse de la literatura universal, sin dejar de
ser argentino.
Tentativa del hombre infinito y El Habitante y su esperanza y
Anillos, son tres poemarios de su primera época y tiempos, libros
elogiados por el poeta Enrique Lihn, que dice que es el discurso
delirante de Neruda el que le interesa. El Canto General, el libro que
a Neruda le parecía el más importante de su obra, Lihn lo descalificaba
rotundamente. Pienso que Canto General, que se iba a llamar Canto
General de Chile, tiene registros de alto nivel y para el inglés Cohen,
es innovador. Todo indica que el Vate usó numerosos libros y aún hay
pasajes enigmáticos.
De Maruri, una vieja pensión santiaguina, la calle del
Crepusculario, viajó como Cónsul a Birmania, Ceilán, Java, Singapur, y
España, del 34 al 38, cuando se desplomaba La República. En Asia se
reafirmó en las ya iniciadas Residencias en la Tierra, su obra más
potente, universal, emblemática, preñadora de poesía castellana y
vanguardista. Las Residencias confirmaron la poesía de Neruda como
nueva en toda época y tiempo. Se habló antes y despuès de ellas.
Federico García Lorca fue uno de los primeros en reconocerlo y abrirle
las puertas de la poesía española. El más grande libro surrealista en
cualquier idioma, dijo el poeta mexicano José Emilio Pacheco. Octavio
Paz, antes de morir precisó después de releer toda la obra escrita del
poeta chileno: el más grande poeta de su siglo. Juan Ramón Jiménez dijo
que Neruda era un mal gran poeta. El aceite y el vinagre nunca se
juntan en poesía, ni en la práctica, ni en la vida. Detalles, simples
detalles, Neruda no se enteró de alguno de estos elogios, tuvo muchos
homenajes en vida y el mismo se regalaba sus libros en cada cumpleaños,
editando uno. Al único cumpleaños que faltó, el número 70, se tenía
siete libros, uno por cada década. Siempre se consintió como un niño.
España le cambió la vida y la poesía. Ya había editado sus
legendarias y míticas Residencias en la Tierra y vendría una nueva
visión de América y el mundo: España en el corazón y El Canto General.
Su matrimonio con Delia del Carril e ingreso al Partido Comunista de
Chile, en 1939, son dos variables determinantes en el itinerario futuro
de Neruda. El Senado y el exilio. El poeta del amor y de la materia, ya
tenía un reconocimiento mundial.
Viajes y más libros, la política, el amor. Neruda en el centro del
escenario mundial. Isla Negra, el mito de la isla que nunca existiò y
desde ahí navegando con su poesía frente al mar. Las Odas elementales
(imperdible nerudiano) y Memorial de Isla Negra. Chile y más Chile,
siempre el viajero inmóvil de Rodríguez Monegal. La Isla de Capri,
Matilde Urrutia y Los Versos del Capitán. Neruda se casó tres veces,
pero nunca se separó de la poesía.
Neruda fue un poeta discutido en vida, desde Octavio Paz a Nicolás
Guillèn, pasando por todas las alas conservadoras del parnaso. Neruda
había tenido sus feroces enfrentamientos en Chile con lo más granado e
innovador, la vanguardia poética chilena de la década de los
veintitantos, Huidobro y De Rokha. Una descomunal batalla literaria de
superegos y gran poesía. Y a casi 36 años de su muerte, sigue siendo
materia de novela, "biografías de su vida desconocida, hallazgos de su
personalidad", comparaciones a tutiplén, críticas apasionadas como si
aún viviera. Y también es objeto de admiración y muy leído en sus
libros y através de Internet. Según Google el más leído en la red. Un
referente dentro de la gran e histórica poesía chilena del siglo XX y
del habla castellana. El siglo XX de la poesía y la historia de Chile
son vinculante a la esfera del mundo nerudiano. Julio Cortázar subrayó
en su tiempo la influencia del autor de Crepusculario en la narrativa
latinoamericana, con Rayuela a la cabeza.
El 73 le pregunté a Enrique Lihn que opinaba de Neruda. Me dijo
que la Historia le había favorecido y que no se volvería a repetir
otro. Chile vivía una historia sórdida por esos días que duraron 17
años y medio, y Lihn fue uno de los protagonistas de ese tiempo
horroroso, como él lo calificara. La maquinaria oficial militar aplastó
la cultura. Se habló del apagón cultural y eso incluyó a los poetas que
se quedaron dentro del horroroso Chile. Hacer poesía en un país
acuartelado 24 horas al día, después de recibir un disparo en la cien,
no es tarea recomendable y sus resultados están a la vista. A Parra le
quemaron su carpa, a Lihn lo detuvieron a empujones, uno o dos poetas
se suicidaron, otros no salieron del bar. A la mayoría le borarron la
memoria con piedras de calicanto. Yo aprendí una frase descriptiva en
el trópico: de a vaina se sobrevivió.
Uno de los mejores libros que he leído del Chile de Pinochet, es
el de Gonzalo Millán, La Ciudad, escrito en Canadá. La edición chilena
sufrió algunas modificaciones hechas por su autor, pero lo que importa
es la crudeza desencadenante del lenguaje e impacto de la voz colectiva
de la memoria. No he leído la novela de contrapartida de este
revelador, singular, fundacional poemario. La poesía siempre midió con
una vara alta la literatura chilena. La narrativa, con algunas
excepciones, vistió pantalones cortos antes de la llegada de Giaconi,
Donoso, Bolaño y ha sido muy discreta en general en el siglo XIX y gran
parte del siglo XX.
Lihn diría en un artículo que Neruda fue el último Aedo.
Su Canto a Stalin, condenó de por vida a Neruda, aunque pocos
repararon en que se sacudió en vida de tamaño peso histórico y a pesar
de estar inmerso en la Guerra Fría y pertenecer a un partido político
vertical, de pocas desidencias o ninguna, dijo lo suyo dentro de su
poesía y tiempo. Miembro prominente del Partido Comunista de Chile, una
catedral viviente, icono indiscutido de la izquierda mundial, Neruda
pisaba sobre algodones y acomodaba su caparazón de tortuga gigante,
legendaria, en la historia cotidiana de su época y en las frías aguas
de la política chilena. Del 70 al 73, Chile era el país de la cuerda
floja.
No fue un santo ni se postuló a tal, pero aun le prenden velitas
sus feligreses y feligresas poéticos, los lectores del mundo que es lo
que cuenta en poesía o para cualquier escritor. Vagó como una animita
en pena durante los 17 años y medio de la dictadura pinochetista en el
sentir popular y corazón de mucha gente humilde. En vida se le
condenaba políticamente por su sovietismo, pero no desde el punto de
vista literario, sólo de su vida personal "burguesa". El poeta De Rokha
fue el que más persistió en atacarle poética y políticamente mientras
vivió. Neruda y Yo, un libro entero de diatribas contra Neruda. De
Rokha se suicidaría, ignorando el pasado, el futuro desde luego, y el
presente.
Neruda, 105 años después de su natalicio, no ha dejado indiferente
a nadie, a, b, c razones es citado, mencionado, criticado, pero jamás
olvidado. Y con él, la poesía chilena, si no, pregúntenle a Nicanor
Parra, Gonzalo Rojas, Oscar Hahn etc. Roberto Bolaño lo incluyó en El
Nocturno de Chile, Jorge Edwards, escribió Adiós Poeta, Enrique
Lafourcade con Neruda en el País de las maravillas. La raquítica
novelística chilena, a excepción dicha de Bolaño, Donoso y algunos
otros de antes y después como se ha reiterado en esta nota, ve en
Neruda un especimen a estudiar, diseccionar, trajinar como "materia
narrativa, asunto histórico, personaje de proporciones descomunales,
amante, político", y dicen encontrar sus secretos y desmesuras, como si
fuera un dinosaurio carnívoro varado en la memoria de esos novelistas
que arponean su geografía humana. Neruda Moby Dick. Uno de los
novelistas fue anarco trotskista, otro liberal de izquierda a derecha,
uno conservador de derecha y el último, ex comunista. Un arqueado arco
político, sin puntas, ni cuadraturas posibles de su arbitrario círculo.
Y así llegamos a El Caso Neruda del novelista chileno Raúl Ampuero. El
detective cubano, venido a menos, residente en Valparaíso, Cayetano
Brulé, es el protagonista. Narra la historia del folletín nerudiano.
Por los vientos que soplan de este libro, el autor ha descubierto
la clave de la poesía amorosa de Neruda, el método, como trabajaba el
Vate ese tipo de poesía y las causas que le motivaban esos versos que
le dieron tantos éxitos literarios en su público universal. Hernán
Loyola, el más persistente estudioso de la obra nerudiana en los último
50 años, no llegó tan a fondo como Ampuero, ni Jaime Concha en su
lúcido libro Neruda, ni Alonso, Emir Rodríguez Monegal, Fernando
Alegría, Alone, Lihn, J. M. Cohen, la Mistral, Teillier, Parra, el
estudioso de la poesía chilena, Federico Schopf. Ninguno de sus más
audaces críticos, aquellos que veían el universo detrás de sus
metáforas, ni sus tenaces detractores, habían hilado tan fino como R.
Ampuero. Borges, que veía debajo de las piedras y no aplaudía
precisamente a Neruda, nunca reparó en los aportes que hoy nos hace
Ampuero. Ni siquiera el cura Valente, crítico sagaz, conocedor de su
obra y admirador de su poesía, se aproximó a este iluminado autor. Tan
conocido es el desconocido Neruda, que después de su muerte el 23 de
septiembre de 1973, que el Dr. Hernán Castellano, poeta y profesor en
California, donde enseña a Neruda, me preguntó dónde podía conseguir
una fuente bibliográfica que cito en mi trabajo: En defensa de la
poesía. Me refiero a este texto, ampliamente divulgado y alojado por
más de un año en el Portal de Neruda, porque allí se decía que "Neruda
no sabía ni entendía de poesía." La poesía de Neruda siempre tuvo un
registro amplio de estudiosos a nivel mundial, pero es destacable la
cantidad y calidad de poetas chilenos con su "propia retórica", a pesar
de este pulpo gigantesco de la poética castellana que fue Neruda en su
tiempo. Su tinta de gran calmar sigue derramada en la conciencia
poética del mar inmenso de su poesía. Pero la poesía chilena tiene
numerosos poetas de gran factura y "originales": Mistral, Huidobro, De
Rokha, Parra, Rojas, Lihn, Millán, Teillier, Rosamel del Valle, Díaz
Casanueva, Hahn, Rubio, Anguita, Miguel Arteche, David Rosenmann Taub,
Efraín Barquero, Uribe, Silva Acevedo etc.etc. La lista es larga como
la geografía y bajo cada piedra se esconde un poeta.
Neruda, su trabajo poético, le otorgó respeto a la poesía y a los
poetas, casi siempre ignorados y considerados como "escritores vagos de
un oficio fácil e innecesario". Él, rescató la dignidad de los poetas y
puso a la poesía en su verdadero lugar, en ese Chile ninguneador que
persiste en no cambiar.
Ampuero, su biografía personal que nos llega, puede ser materia de
un libro, pero él prefiere descubrirnos un nuevo Neruda y darnos la
fórmula mágica como hacía su poesía, de qué se alimentaba y cuáles eran
las argucias del Vate de Isla Negra para alcanzar tales y cuales climax
en su poética amorosa. ¿Simple al parecer, tal como decía Neruda
quizás, que no tenía ni daba recetas?. (Ampuero estudió, vivió y se
enamoró y después de irse volvió a la ciudad del Muro de Berlín.
También vivió en La Habana y fue miembro de las Juventudes Comunistas.
Se casó con la joven adolescente hija del Comandante Ulises Cienfuegos
de Cuba. Y de súbito dejò la Isla. Su padre, Roberto Ampuero, trabajó
durante la Segunda Guerra Mundial para el servicio exterior de
información de Estados Unidos. Ampuero es autor de cuentos y novelas:
Boleros en La Habana, El Alemán en Atacama y Nuestros años verde olivo,
entre otros. Actualmente es profesor de Literatura en la Universidad de
Iowa (EE. UU) .)
Veamos que nos dice Ampuero, según leí hace unos días en la
Revista Ñ del diario Clarín de Buenos Aires. Ampuero sostiene que su
objetivo ha sido bajar del pedestal a Neruda. "He investigado su vida
como un biógrafo y luego he vertido ese material real en una ficción
policial. Pero todo lo que se cuenta sobre él es real, me mantuve fiel
a los hechos, sacando a la luz cosas que se decían sotto voce y eso
hace emerger, curiosamente, a un Neruda mucho más novelesco,
contradictorio y humano. He aquí la clave de su escritura amorosa: "Lo
que caracteriza a Neruda es que necesita vivir una intensa relación de
amor, de apasionamiento, de calentura con alguien, que eso le sirve
para escribir intensamente y que, después, cuando ha pasado la pasión,
necesita en seguida otra mujer como un nuevo afrodisiaco y a la vez
como renovado estímulo poético. No sé si realmente lo sentía así o si
lo de la poesía era una excusa para justificar su conducta" Un Casanova
de tomo y lomo, que tomó la poesía como excusa para amar y hacer
política. ¿Estamos ante el más grande timador de la historia poética
universal, que de tanto engañar, llegó a obtener el Premio Nobel y
renovar la poesía en idioma español (castellano)? Son los datos que le
faltaban a los más tenaces biógrafos, ciegos escribanos que nunca
consultaron con el acucioso detective Brulé. ¿La calentura está en las
sábanas? El poeta chileno Manuel Silva Acevedo dijo que la Poesía es
una perra caliente. Y Parra, había dicho que la Muerte es una puta
caliente. Perro del amor, dice el verso nerudiano. ¿Brulé estará al
tanto de estos dos bardos y de sus vidas?. La muerte es perra, concluyo.
Pienso en Henry Miller y su Trópico de cáncer. Ni hablar del
Marques de Sade, ni de Bocaccio. ¿Libros y autores decadentes que
traducían su instinto animal en las páginas literarias?
"Neruda se estaba convirtiendo - continúa el autor-en una especie
de santo. Y lo interesante de él es ese mundo contradictorio, esa alma
tan humana, porque era muy sensible y generoso a veces pero otras muy
calculador y oportunista, como cuando decide quién no se va a salvar de
los fascistas, rechazando a algunas personas en las listas de
repatriados a América. En eso se parece a Bertolt Brecht, que era
comunista y vivía en la Europa del Este pero tenía pasaporte austriaco,
que le permitía viajar cuando le daba la gana, y las cuentas bancarias
- donde cobraba de las editoriales-, en Suiza. Neruda, entre Bucarest y
París, prefería París. Es un personaje con estos lados de luz y de
sombra. Yo no quería un personaje acartonado, que acabara siendo una
caricatura. El asunto era ver las cosas que no había logrado en la vida
y sus contradicciones, ahí estaba su esencia. Ese es el Neruda real, y
para mí es un Neruda más grande que el que me habían enseñado".
(.......)..."Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae
al alma como pasto el rocío".
Picasso, Huidobro, Cortázar, Vallejo, Gris, decenas de pintores,
artistas, cineastas, prefirieron París. Y Carla Bruni, se quedó con Les
Champs Élysèes y sus alrededores.
Neruda era un coleccionista, amaba los insectos, a sus amigos
vivos y muertos, a los que ya no estaban los incluía en uno de sus
maderos de la casa de Isla Negra. El lugar más secreto y universal de
su poesía. Prologó numerosos libros, muchos por amistad y porque le
gustaba complacer con su tinta verde a quienes se iniciaban en este
género donde siempre hay tela que cortar. Recorrió Chile de punta a
punta, con su poesía y palabra. Cantó a las piedras de Chile. Toda la
materia humana y física, fue su materia.
En sus buenos tiempos, se defendió en un poema de Odas
elementales, que ya he incluido en otras ocasiones y que recién ahora
relaciono con uno de Lihn, de distinta factura, el enunciado, la
filosofía de por qué escribí.
Escribí, escribí sólo/para no morirme./Y entonces/apenas/mis versos de muchacho/desterrado/ardieron/en
la calle/me ladró Teodorico/ y me mordió Ruibarbo. Se
irguieron/amenazantes/contra mi poesía,/ con ganchos, con
cuchillos,/con alicates negros. Y advierte a sus detractores: seré,
/seré implacable./Yo les pido/que sostengan sin tregua el estandarte/de
la envidia./Me acostumbraré a sus dientes/Me hacen falta/Y reafirma: Y
estoy casi seguro/aunque no les agrade la noticia,/que seguirá/mi
canto/más acá de la muerte/en medio/de mi patria/será mi voz, la
voz/del fuego o de la lluvia/o la voz de otros hombres.
El fantasma de Neruda sigue pesando mucho y yo diría, más vale no meneallo, Sancho.
Por su casa de Isla Negra, este año se reunió la Buda femenina de
las editoriales españolas, Carmen Balcells, con su recién descubierto
Nicanor Parra. El antipoeta, ni corto ni peresozo le ofició de guía por
la casa mítica, donde el Fauno Casanova, según Brulé, amaba, succionaba
tal vez como un vampiro moderno, la miel de sus Musas y las convertía
en poesía. Afortunadamente prefirió París y no Bucarest, el país del
Conde Drácula. Poeta Transilvánico.
La Super- Agente Balcells y Parra, su cicerone, se adentraron en
la intimidad del poeta. "Apoyada en un escritorio de Neruda, Balcells,
afirmó sobre Parra: "Su reputación es extraordinaria, pero nunca tuvo
un agente que le pusiera orden en sus cosas. Y le he dicho que dentro
de un año, para vuestro bicentenario, quiero dar a conocer en el mundo
su obra. Quiero repetir el proceso Neruda con Parra". (El 5 de
septiembre Parra cumple 95 años.)
Y el fantasma de Neruda, sigue vivito y coleando, veamos: ""¡Yo
dormí aquí después!", dice Nicanor Parra en el living de la casa de
Pablo Neruda en Isla Negra, a eso de las siete de la tarde del
miércoles pasado.
El mismo lugar, donde hace más de 50 años leyó por primera vez los
antipoemas, mientras Neruda "se paseaba de un lado a otro como un oso
enjaulado", pasmado porque sabía que en esos versos había algo nuevo."
Isla Negra es un referente universal y en procesión llegan
anualmente miles de visitantes. Les espera el poco pacífico mar de
Chile, que con pasión describe Neruda y lo convierte en materia
poética. Lihn, lector y crítico de Neruda, sabía que una crítica
desmesurada, hiperbólica, parcial, arbitraria, alejada de la obra total
del autor del Canto General, no resistiría los vientos de la historia.
Y se aseguró párrafo más adelante en decir que su crítica a la obra de
Neruda se puede validar si se hace primeramente justicia a quien, con
toda probabilidad, es uno de los dos o tres más grandes creadores, en
su tiempo, de nuestro idioma, y, en cualquier caso, el más influyente
de todos por el espacio de varias generaciones. Sin duda, mi generación
creció en la atmósefra envolvente de la poesía nerudiana, Lihn también,
y medio siglo de poesía viva, chilena y universal, conforman y moldean
algo más que un escenario. El Cartero de Neruda (Il Postino) del
novelista Antonio Skármeta, (Ardiente Paciencia, es su título original)
es otra cosa. Una historia de amistad, amor y poesía. Una relación muy
humana entre el poeta y su cartero.
Neruda es autor de no pocos libros, algunos mencionados aquí, unas
memorias, hizo política, viajó, fue Senador, candidato a la Presidencia
de la República de Chile, Embajador en Francia, era un gran fiestero y
celebrador. No lo conocí personalmente. Me parecía inefable. Una
tortuga gigantesca desplazándose por la geografía de Chile, cuando
vivía, y ahora su memoria es mar, tierra, piedra, madera, desierto,
cordillera, ríos, sur, fin de mundo, palabras, palabras.
Epílogo