
Poemas Gerardo Deniz
Puntería
" Homo?
...lumo! contesto,
reflejando omulrumano en el charol.
Baja el puente levadizo.
Entro,
subo,
me dirijo al grupo de cátaras guapas,
les señalo a Simón de Montfort (senior)
ajetreándose como un escorpión;
se me ve mimar la chiripa
(disparo, trayectoria, impacto).
Ellas taconean de gozo:
¡Como Legendre !
al pujar
poniendo ya pedrusco en catapulta
¡ como Laguerre
(parábola) !
blanco perfecto,
muelas, pelos, sesos, ojos
pese a las perturbaciones
de nuestros ene cuerpos
sobre tanto polinomio. "
POEMA DE LA TOLERANCIA
Que ocupes una mesa frente a sillones obesos,
escribiendo con diez dedos más despacio que yo con cinco,
no es cosa que te perjudique, a decir verdad; tan
estragados estamos
Simplemente, consuma la transustaniación en los ene
pisos del ascensor
para que al llegar a la calle
hayas dilapidado ese tufo penetrante a eufíteusis,
fideicomisos, derechohabientes, cónyuges supér
stites
y el número de hoy del Diario Oficial
--vamos pues; no era para tanto.
Al fin y al cabo mi
poesía no aborda grandes asuntos.
Viéndolo bien, en una hora hay tiempo apenas
para seis botones, un zíper, una hebilla, mientras
maúllas (como si fuese un imperativo del Código de
Procedimientos; v., por si acaso, Fargard 16 y 18
in fine) que anoche alunizaste en el Mare Crisium
y andas tigresa como tú dices.
Prólogo Mientras De Acaba De Entrar El Público
Como un alto vuelo blanco de garzas temprano se convierte
en inferior cometa a ras de lomo
sin grabar las vísceras que aflige la balanza,
así los pensamientos de un día con su noche
(a qué hora comenzará la carne a oír),
flores de dos esmaltes, son religiones hondas donde
dormita el riesgo
al murmurar: amoneda tu rostro y has de amanecer tirano.
¿Caerán estrellas pronto (bastantemente, demasiadamente)
o tan sólo el domingo, soplado de cacao, jugar que defeca
una vez por semana?
Pues ya en las sobremesas entre Abel y Caín
-donde tantas figuras fueron desplumadas-
se habló de cuatro cocoteros heridos de centella y en medio,
necesario, el primer patíbulo.
Junto a los manantiales descubrían ambos hermanos a
doncellas y más doncellas con lágrimas tatuadas
y coronas de cartón caídas al cauce fresco y reciente.
¿Losembaucaron? Poco interesa.
Hoy, un beso entre las clavículas
-palillos de tambor bajoepidermis-,
y a otro tóraz.
(Se ruega no contrar el útero por tan poco, damiselas,
que no estará en letra de médico todo lo que ha de seguir,
palabra de hombre.)
El meridiano, cualquiera lo soba. Y si el paralelo avienta
arena a los ojos,
es por horizontal y cabe defenderse.
Desde la sima de esta cárcel de cuarzo, sé bien lo que
divulgo y lo que abrevio.
He visto a hartas hadas de feria cortando en sectores
-mientras proferían un largo alarido celestino
-su esfera horaria, más petulante que magnolia por la
noche.
Lo he visto y me he indignado.
La luna tras las cumbres, redonda boina tibia
para el cráneo: cómo dudar que le saltarán íncubos por
arriba y súcubos
por puro amor (sin pretender que volverían; más bien
nada prometieron). Lo certificará la madre al contar las
manchas en la sabana
porque se asume inflible, como en el folklore. Y seequivoca:
la piel es y será un estuche de duendes, parézcanos o no.
Rumbo al polo, aquí empezaríamos a devorar los perros de
nuestros trineos.






































