I
Delusión
Y conjugada la palabra como el rito y gracia del cual todos bebemos, un aullido partió mi
[nada…
Y la del resto; cobró un cetro y voz de hierro, conquistando hasta la última carencia,
mi carente totalidad, amada inocente, postergada en cuclillas,
debió reclamar el silencio antiguo, la consuetudinaria razón de olvido, también fulminada
[por el rayo.
Ese opaco martirio y pentecostal obsesión.
Ese rellano compartido, lar de corderos, fagocitando al hombre, ladrón de almas, siervo
[atado a la madera y huérfano de río.
La palabra, su cuna, morfina, incensario, tumba, remanso, DIOS, sentido y anatema.
Y en los canales anfractuosos del gólgota hogar de locos,
no pude abrir la multitud como un mar de carne y huesos,
siendo inundado por la durmiente pasión y sopor castizo.
Desde el gozo entero, gradación urgente y medular desliz, debí reconocer el frío golpe
[violáceo,
humillado placer de convertirme en piedra al fondo del saco,
hundiendo al bebé, anegando el sentido, pobre niño mudo, víctima del Aleph.
XII
Cabeza.
Al amigo piedra.
Gran mitómano, padre, abuelo, ídolo de roca. En tu inmensa barriga de atlas, en tu continua barba de tierra y fuerzas ominosas, acoges la pálida y rencor bohemio de superhombre, protobestia y madre infinita. El ramaje de tu pecho, la curvatura de tu amplio mundo pensado, requerido, soñado en tus pesadillas de paraíso perpetuo, rompe como látigo en la rugosa y paciente espalda del imprevisto. La ambigüedad del fusil y carga lluviosa, todas armas perdidas, todas memorias castigadas, en nuestro maltrecho y débil corazón. A tu lado, tú, Cronos de árboles inmensos, heredamos en luz muerta, el pulso pantanoso de tu caminar dantesco. Caminata de toro ardiendo, a zancadas, abrasado a bramidos gruesos, resquemores gimen y en tallos que la retina no alcanza, no dibuja, ambiente por atmósfera de crecidas Leviatán, caen como pélidas señales de tu prosa, caen los genios de tu boca sobre cada ruta y pasaje venturoso, aquellos relámpagos calientes, fijos obsesos, neuróticos placeres que liberan del camino injusto, denuedo parido en la mafia del perdón. Consumidos, calcinados, por tu baba de Satán, pasión de fuego obsidiano, pasión de demiurgo ambiguo y portentoso escritor, creando al cielo con una metáfora de hielo y salto de agonías, jamás cegado ante los mares, nunca indiferente ante las criaturas y fantástica paridera, aún no escrita en tu evangelio de terror… Como Zeus encorvado, Como Gilgamesh satisfecho, los truenos de tu cabellera placida y los parásitos de tantos rincones olvidados, recogen en pedazos, a cada huérfano marchito, nosotros, poetas desperdigados en la clepsidra sin cuerda, locura bendita… Reclamamos el sello de tu sangre imperial, maestro dionisiaco, carnavalesco y epónimo conquistador del llano. Agusanados, pariendo en cada patética sinapsis conquistada por el miedo local, la mediata razón y esclavitud de lágrimas… el ruidoso huerto es nuestra mansión… Y castigados, en la metamundana oquedad del diario trajín, somos tejedores de tu cobija, reposo para las uñas astilladas y tu gula, hambre de montaña alegre, ingesta de tempestades, la piedra digital de este Sísifo devorado por sus desviaciones, bastarda prolongación y amplitud de tu futuro Partenón.
Tú, Prometeo anclado en las voces coléricas y fértiles pies de este cuerpo celeste. Luchamos juntos en la comunión del solipsismo pleno, luchamos contra nuestra propia ración de brebajes carcelarios y sueños de fracaso y tú, magnánimo falseador del universo, maestro jugador, anarquista repartiendo la baraja caótica, con tus índices tutelares, tentáculos de infraverso depravado, enciendes la magia del simple cotidiano, pecador de ideas inconclusas, las llagas del tiempo, la cicatriz marina del liquido horario, inunda las gargantas pasadas, pesadas, tanta cuna y fermentado para tanto críptico verbo desaforado… Inicia el festín de antiguo prostíbulo, camas en hinojos y hebras piojentas que hieden a guerra perdida, a fruto rodando de mano en mano, en los féretros y caldos rompientes. Defenestrado el muladar y la continental servida en bandeja para comensales ciegos, la comida clama un anciano curandero y su sabia rotosa, su oclusa semilla, parpado muerto en el común ingrato ojo, recibe a patadas en las costillas a cuanto lascivo poeta falso, afrancesado mendigo de aplausos y cobarde fundador de mares, pequeño dios y vate burlador de mujeres, apéndice de la academia, anti-negador, anti-hombre imaginario de su cinismo inocuo, se pretende imponer, reinar en un lar de tuertos y tullidos hombres, la furia de tu rojo canto, de tu hades golpe a la quijada, libera de emoción la soledad, el bramido, ese infernal rugir que no acaba, hasta que acaba al principio total.
Cabeza y Delusión - Del poemario
inédito GRAMA.
Poemas dispersos.
Sorna.
Simplona visita al cirujano polar
como el esfuerzo exploratorio,
de una lengua adormecida.
Como el ingenio de un niño,
que pide heroína antes de hablar.
Los gritos circulatorios del padre encerrado en sus muletas,
árbitro y juez, del séptimo cielo,
serpiente que muerde sus ilusorios pies,
la santificada runa, de todos,
los hijos de la gran errada madre terrena
pide un alto y tregua de silencio.
Al caníbal incienso.
Al heavy metal
de tu mano aplanadora
y la virgen, despeñada
en el napalm
como alimento para marabuntas de acero,
tiñe la orgásmica confabulación del haz
perdido en el eco
y la sorna,
entre las piernas de esa voraz máquina de sexo,
helicóptero de tripas.
Recibe un abrazo de la corte
y todos,
mirando
en - cadena - nos,
sentimos genios,
del miedo,
del medio.
Electroshocks
Fotogramas interdictos,
sonoras teclas de una máquina,
eléctrica galería.
Grama de tubos grises,
encierro y verdades a medias…
Con shocks sobre el cuerpo
y la radio encendida,
al ritmo del tiempo
al compás de los dedos
y las teclas,
proscritas señales, desde la oculta frecuencia.
Esta es-fera
inter-fiera, nimia,
con sonido de hombres
con sonante de eriales y hembras escorpiones
El acordeón solar;
Sigue rugiendo.
YO.
Esos (((ecos)))
sub-vertidos,
consonantes ciegas,
zumban el espacio,
espejismo de mi oreja,
mientras al vilo izquierdo,
tullido, sin brazos o piernas,
la contusión visual,
lacerado gris, en la comisura-queja.
Informa, del callejón en que vivo
y el otro: YO.
Sin ojos, desde la oscura ventana,
en el rincón de la demencia;
vocífera – el negativo velado,
el sueño,
la furia <<nocturna>>, <<convexa>> y su poder;
sobre la mente, media…
y YO: desde su propia órbita memoria, recoge los dígitos,
la uni-celular,
SER-piente.
Trans-Versales
Trans-verso delgado / ceñido / irónica y liso…
En tu piel,
blanca.
Ceniza.
Tendida.
Sabrosa bajo el rito inerme,
la caduca,
placentera…
Tarea de contemplar
y en la tarde, esa tarde desde el fondo, entre lo ignorado
<<<Sabes bien está allí>>>
Porque fue el segundo y el universo
Y en su abismo lleno de palabras que sobran y hacen falta,
la razón agrieta la calma en grito y
una y otra idea,
con cada furiosa mirada,
esquiva las penetrantes risas…
Esquivan la vergüenza,
la culpa,
la codicia de tu dedo y tu arte sin cara…
Aunque sabemos ambos, cual es la mentira…
y cuanto silencio reclama…
El hibrido macabro,
misterioso,
ensimismado
<<<por qué no pudo ser>>>
y
<<<cómo sería estar allí…>>>
Graficando…
Arquitectura la tela de sombras que perforan la red;
Inconexos absurdos, insondables sueños
y nuevas miradas
en cada oportunidad llena eres desgracia…
Entre cada track,
entre cada otro rostro,
entre cada paja mental
de esa gran sala…
inmunda de alteridad y miseria.
Y
los juegos adivinan- lo- notorio
Mutar a disparos, reír, muerto en la calle,
en el pasillo
En tu ir y venir por cada escalón.
Desorbitando lo gris.
Esperando lo gris.
Lo………………………………………………………………………………..¿gris?
Aburrido
Consabido, tendiente a lo mismo
y <<Circundamos el gran pardo esparcido>>>>>>> ¿regado?
Envíos consumados….
…listo a volver con notas y cabellos
Desde la anchura y desvío
y nuevamente el llanto del que ignora;
Esa que duerme
Esa que no sabe
en cada palpitación,
en cada memorial de ruinas
cuando tus caderas retuercen el género desprendido de la ilusión
y frustrado… aquel que pensé, era…
Podía llegar a ser. Ya no siente la semilla, gota y magma, esclavizado por el tiempo.
Condenado yerra, duda, la soledad engullida por la máquina / con muda fuga en marcha: Y la vida y como la construye el espectador, el lector sin órbita… Desde la tortura ansiada y la bestialidad [estéril hambruna de mil cabezas germinando en los mil demonios que tengo por mañana]
Repiquetea de noche,
los terrores repetidos que surten el juego,
La catarsis de dar patadas al mundo entero y romper su enmarañanada, escrispada estupidez en cada otro segundo, de esos rostros que dicen quien eres, quien debes ser, qué debes sostener y cuan fácil es mirar y mirar y decir que se ama, que se da la vida, hasta agotar el aliento, plagando con cada respirar los comunes lugares en que la poesía de esta tierra quemada, se devora a si misma desde los genitales para seguir mirando que hay dentro y cuanto vales para ellos
esos
y no para ti
tú
y en furia, sin gloria, escuchándolos repetir su música sin voz, carente de tono, adoleciendo la fuerza, sin agallas, sin nada, llena de algo, de todos y cenizas, cenizas, sólo queda eso… eso… tu resto…
Autor: Daniel Rojas Pachas. Todos los derechos
reservados
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Biografía.
Daniel Rojas Pachas, (Lima-1983) escritor y Profesor de Literatura egresado de







































La Ducha
Uff, Milvia... me hacía falta un buen baño de poesía, y caen y caen los versos y se deslizan por el cuerpo desnudo, lavando la realidad o la rutina que se adhiere como mugre a la piel, y la erosiona como un óxido.
Me gustó leer los versos de Daniel.
Pero más me gustó que seas tú quien los publique.
[A los escritores, ciertamente, siempre nos hace falta leer un poco más.]
Ahora me gustaría que Daniel publicara tus poemas.
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*DOC*
"Poeta Impopular"