
Kevin Carter, fotógrafo profesional, dedicado al cien por ciento al oficio de inmortalizar personas, lugares, momentos y animales. Su afán por la captura perfecta, lo llevaba a madrugar, estimularse con drogas, las cuales lo cubrían no sólo del hambre y el calor africano, sino también de sus propias emociones.
En uno de sus búsquedas por la foto perfecta, llega a Sudáfrica su país natal, donde encuentra a una niña derrotada en el suelo por el hambre, nariz en la tierra y con su alma clamando al cielo. Pero eso no era todo unos metros mas atrás la imagen de la muerte, un buitre esperando pacientemente el segundo para recibir su festín del día.
Carter recibió el premio Pulitzer, galardón que se entrega a los artistas destacados. Con la fotografía comenzó a seguirlo el éxito, la popularidad y los premios, pero también una gran interrogante, después de la foto, ¿ayudaste a la niña?
Estas palabras comenzaron a despertar esos sentimientos que las drogas habían dormido, la presión de la palma avasalladora de la sociedad y sus juicios, preguntas que retumbaban cada noche en su cuarto a solas, meses después del premio, Kevin Carter tomo la decisión de suicidarse.
No me atrevo a preguntarme que es lo que hubiera hecho yo en ese lugar, no se si tu puedes hacerlo.
Esta fue la historia de la “foto de la muerte”, como fue conocida en ese momento.
“Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”.






































