EL PADRE QUE ME ALCANZÓ CIGARROS PARA QUE FUMARA
Wang Li
Traducción, notas y fotografía: Wilfredo Carrizales
Dentro de la novela “Retrato del artista adolescente” hay un tal asunto acerca del padre del protagonista, Stephen, que cuando era joven charló con él acerca de la historia de cómo fue descubierto mientras fumaba: “En aquel entonces, yo estaba parado en el cruce de la calle mayor del sur con algunos muchachos de mi edad. Cada uno de nosotros tenía en la boca una colilla de cigarro; nosotros mismos nos considerábamos muy importantes. De pronto, mi papá pasó por aquí; él no dijo ni una palabra; incluso tampoco detuvo sus pasos. Al día siguiente era domingo. Nosotros dos salimos juntos a pasear. Cuando estábamos a punto de volver a la puerta de la casa, él extrajo una cajetilla de cigarros, dijo: Ven, Simón. Yo antes no sabía que tú también fumabas cigarrillos o que fumabas qué pipa. Si tú deseas fumar hasta quedar satisfecho, toma este puro. Ayer por la noche me lo dio en Queenstown un capitán de un barco de los Estados Unidos”.
En este momento, Stephen escuchó que su padre de pronto lanzó una carcajada. “El sonido de aquella risa completamente tenía un dejo de llanto”.
Esta novela de Joyce la leí hace muchos años atrás. Olvidé por completo de qué habla, pero este párrafo, sin embargo, se me grabó como un prólogo y epílogo dentro del cerebro, porque yo también había tenido una experiencia semejante. Eso fue en la víspera del Nuevo Año Lunar. Después de comer, mi madre fue a la cocina a ordenar el espacio. Mi padre, Wang Chanxiao, de repente sacó una cajetilla de Zhonghua, (1) me alcanzó uno y me preguntó: “¿Fumas?” Yo de una vez quedé desconcertado. Eso fue el primer año después de graduarme en la universidad. Antes, por supuesto, yo también fumaba a escondidas. Después que fui descubierto por mi padre, me dio una tunda.
La mano de mi padre que había sacado el cigarro se extendió frente a mí; yo me apresuré y lo recibí. Ninguno de los dos habló, nos sentamos sin emitir sonido allí y fumamos el cigarro hasta acabarlo, como si fuese una silenciosa ceremonia de conexión. En aquel momento, yo sentí que finalmente había llegado a un tipo de reconciliación con mi padre. Como uno de los dirigentes que en el círculo oficial no estaba muy satisfecho por los éxitos logrados, él siempre deseaba que yo pudiera ir a examinarme para ser funcionario, para continuar el valor que él no había podido realizar u otras cosas, pero yo no sentía que yo mismo pudiera soportar tal vida. Por esta razón, nosotros habíamos discutido muchas veces. Mas en aquella noche, cuando él tomó el encendedor para darle fuego a mi cigarro, yo supe que todo eso había concluido.
En una típica familia china, el padre siempre es un ser así: silencioso, fuerte y posee dignidad. Mi padre naturalmente tampoco era la excepción; la cultura de la filosofía confuciana ha asfixiado la posibilidad de que él y su hijo sean amigos, por lo tanto él sólo puede envolverse a sí mismo con una cáscara para preservar esta severa relación de padre e hijo. Respecto a mí, no quería y tampoco sabía cómo destrozar esta cáscara. Yo no tengo coraje como Jia Hongsheng (2) de darle una bofetada a su padre, tampoco poseo modos como Zhu Wen (3) de traer a mi padre para ir a buscar a una prostituta joven. (4) Una vez, él remilgadamente trajo un disco compacto y me preguntó cómo colocarlo en la computadora. De un vistazo comprendí. Yo deseaba mucho darle mis propias cosas divertidas coleccionadas, como a un íntimo amigo lobo. (5) Pero me contuve. Le dije cómo instalar el disco compacto y después silenciosamente salí.
En estos años, entre nosotros ha habido muy pocos intercambios. Por casualidad conversamos de la sociedad o de la vida, pero no podemos platicar sino pocas palabras, nos disgustamos y nos separamos. Él ya parece un viejo conservador y yo, por el contrario, estoy en la edad radical. La incomprensión y la oposición entre los dos miembros de dos generaciones siempre son inevitables, pero no siempre es así. Mi padre ya había hablado, entre balbuceos, de sus fracasos estos años en su carrera de funcionario como si fuera un escándalo que le impedía mirar a la gente. Además, yo, en realidad, deseaba mucho decirle a él: en esta época, el triunfo no necesariamente puede atraer olas excitantes, pero el fracaso con frecuencia puede devolverse en un eco indoblegable.
Ahora, frente al envejecimiento de mi padre, mi estado de ánimo es complejo. Él siempre ha creído firmemente en algunas cosas. Acaso no ha alcanzado el alto grado del “ismo”, pero considero que en aquella ciudad distrital inaccesible, él también ha entregado su juventud y su ideal. Pero, ¿cuánto de su entrega vale? El año pasado compré algunos libros y se los di a él. Después de leerlos, murmuró para sí mismo: “No pensé que fuese así, no pensé que todo fuese verdad”. Yo miraba su blanco cabello y sus arrugas; por poco me puse a llorar. Dentro de mi corazón, le dije: “Papá, todo lo que ellos te deben, la totalidad de lo que ellos te deben, te lo devolverán en el futuro”.
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Wang Li es un escritor chino quien publica sus textos en internet.
1.- Famosa marca de cigarrillos de China.
2.- Escritor chino de las nuevas generaciones.
3.- Id.
4.- Actualmente a las mujeres jóvenes chinas que se dedican a la prostitución se las llama, eufemísticamente, “señoritas”.
5.- “Amigo lobo” es un término que usan los jóvenes a través de internet para intercambiarse materiales prohibidos (películas pornográficas, por ejemplo).






































Gracias , Wilfedo
Gracias , Wilfedo