
Artículo Primero.
Sostenemos que no todos los chilenos
Han nacido del todo libres ni iguales
Si no nacido en las cunas patronales
Y no han asistido a un colegio muy bueno;
Los demás han de vivir siempre en lo ajeno.
Decretamos que el pueblo viva endeudado
Para que nosotros los acaudalados
Hagamos la riqueza vendiéndoles créditos,
Parasitando eternamente los réditos,
En el orden que por dios nos fue mandado.
Artículo Segundo
Negamos cualquier autorización
De ser destacado de manera alguna
O ganarse alguna fama inoportuna,
A no ser en la tonta televisión:
¡Que no venga a brillar nadie con razón!
No vaya algún picante a ser igual que uno;
Cualquier punga o medio pelo lacayuno.
No sea que otra rota gane el Nobel
O algún otro comunacho igual que aquel
Se nos meta a revolverla en modo alguno.
Artículo Tercero
La educación es un derecho de nosotros,
O sea de la gente blanca y de bien
¡No vayan a educarse los rotos también!
Ubícate. El lugar de ellos es otro.
¡Está claro que no son como nosotros!
Mira que si se nos educan las chinas
Podrían llegar a ser nuestras vecinas
¿Y a quién vamos a poder tener de nana?
Ya no nos servirán con las mismas ganas
Y querrán emigrar de nuestras cocinas.
Artículo Cuarto
Es sagrado el derecho de propiedad.
Es más sagrado que el derecho a la vida
¡Ninguna discusión será permitida!
Porque es más sagrado que la libertad.
Sostenemos esto como única verdad.
Por eso es que haremos del sector privado
Algo mucho más grande que el Estado,
Porque nuestra meta es quedarnos con todo
Y usaremos para ello cualquier modo,
Como fuera demostrado en el pasado.






































