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Power to the people, stick it to the man, o mejor, oprime a la gente, y refuerza al hombre: una lectura pervertida a Captain Fantastic



Power to the people, stick it to the man, o mejor, oprime a la gente, y refuerza al hombre: una lectura pervertida a Captain Fantastic

José Ricardo García Martínez

I

Captain Fantastic es un filme de nacimientos y muertes, de fines e inicios. Más allá de una lectura donde la esperanza de una vida rebelde, y contraria a los ideales de una cultura de masas, pueda ser posible, habría que considerar la posibilidad de una lectura pervertida, que en sí no se contrapone o descalifica a la lectura anterior, sino que ambas se refuerzan. Cabe, pues considerar a Captain Fantastic como el gran triunfo y perfeccionamiento del sistema norteamericano, y a la vez como la posibilidad de rebelarse a éste mismo. Ya desde un principio, la película se muestra a sí misma como un filme de carácter ritual y por consiguiente de tono “mítico”. En este orden de ideas, la película ofrece una constante y reiterativa renovación y a la par normalización de ciertas representaciones en ella. Así, la primera gran oposición de registros se centra en las tres secuencias que inauguran el filme. La primera, desde el despliegue de los sellos de producción, con la intrusión de un registro de audio de canto de aves, hasta la implantación de la cámara en tierra. La segunda secuencia parte de este paisaje natural, desolado, hasta la cacería de un ciervo, muerte y ritualización del mismo. Finalmente, la tercera secuencia va del fin del ritual hasta el desarrollo de la actividad familiar de cada uno de los miembros. En términos prácticos, la oposición inaugural del filme se manifiesta entre lo natural y lo cultural. De la primera secuencia, donde pareciera que se aleja la perspectiva del paisaje natural, se llega al meollo de éste y su confrontación con un orden artificial, cultural, donde el último se sirve del primero para su propia consolidación y articulación. Consecuentemente, la tercera secuencia será una suerte síntesis, donde el orden natural quede subyugado a formar parte de una compleja y bien demarcada estructuración social y familiar, en la cual cada miembro tiene una tarea y cada uno manifiesta firme y completo dominio del orden natural. 

La narración de la película prosigue y se aclara la situación: Ben Cash y sus 6 hijos, de edades entre 18 y 7 años, viven en el bosque. Entre sus actividades está entrenar como atletas de alto rendimiento, aprender a sobrevivir ante cualquier adversidad, ejercitar la lectura de todo tipo de material con fines autodidactas y también la recreación musical y diversa de las capacidades creativas de cada miembro de la familia. Los Cash viven en perfecto equilibrio con su entorno, viven con lo que necesitan, se esfuerzan por sobrevivir el día a día con base en un ordenado y rutinario horario. Toda esta imagen paradisiaca se trastoca al evidenciarse la ausencia de la madre. Si bien es cierto que este personaje está ausente desde el inicio, esto se vuelve evidente hasta que Ben y Bodevan Cash, el mayor de los hijos, salen del campamento a recoger la correspondencia, y a preguntar por el estado de salud de la madre, pues está enferma. Ben descubre que su esposa se ha suicidado, pues no ha podido soportar más su condición: la madre estaba loca. Ante esta situación surgirá el problema a resolver en el filme, qué hacer con el cuerpo de la madre. Los padres de Leslie, un matrimonio conservador y acaudalado de Nuevo Mexico, planean darle sepultura cristiana al cuerpo de su hija, mientras que Cash planea confrontar esta decisión, pues su esposa era budista y quería morir incinerada y bajo ciertos criterios personales, ser celebrada su incineración y posterior desecho de sus cenizas en cualquier baño público. En un primer momento la lucha parece perdida, pero los hijos impulsan al padre para emprender la misión: “rescue mom”. Finalmente Cash y su familia salen del campo, viajan en autobús hasta Nuevo Mexico, logran su cometido y se reconfigura su estructura familiar después de pasar por ciertas dificultades. 

II

En sí, la narración pareciera no inmiscuirse en ningún asunto relacionado con la concepción del imaginario norteamericano, ni mucho menos a concepciones políticas. No obstante, la cantidad de “críticas” al propio sistema se vuelven evidentes a partir de los enjuiciamientos que diversos personajes hacen, o por mera contraposición de los Cash contra el resto de los otros personajes. Bajo este enfoque, la película se asocia en tres apartados, a partir de la propia estructura de la familia de los Cash, luego la confrontación de los Cash con el resto del mundo y finalmente la síntesis de esta confrontación y por consiguiente restructuración familiar. Todos estos apartados se asocian directamente a dos momentos de muerte y a dos nacimientos simbólicos y reales; la muerte, simbólica, de la niñez en Bodevan, para darle paso a su adultez, y la muerte de la madre, real, pero vuelta simbólica para reordenar a la propia estructura familiar, de ahí que éste sea un nuevo comienzo, el nacimiento de un nuevo orden. 

La familia Cash pareciera ser el modelo posmoderno de la familia occidental. En palabras de Leslie Cash, en una carta a su madre, lo que Ben y ella han creado es, tal vez, único en todo el género humano, es un paraíso salido de la república de Platón. Consecuentemente, desde su propio entorno, los Cash reconfiguran el mito de la familia primigenia, su vida es así un paraíso, una utopía. En este sentido la condición paradisiaca de esta familia en el filme estará delimitada por dos acontecimientos, la ausencia de la madre, que aparece primero como parcial y posteriormente se volverá total, y el rito de iniciación de Bodevan, donde éste pasa de ser niño a ser un hombre. Así, en la misma narración el ritual de madurez del hijo mayor funge como un mecanismo de control que asegura la plena articulación utópica familiar. Posterior a la ceremonia de iniciación, el padre y los hijos juegan, de regreso a casa todos se entregan a sus respectivas tareas. No es sino hasta que se evidencia la ausencia de la madre en la narración, cuando los hijos preguntan a Ben por la fecha del regreso de su madre, que la narración se desestabiliza. Este acontecimiento, y la posterior revelación de la muerte de Leslie desarticulan la condición “perfecta” y equilibrada de la familia. Este evento alcanza escalas tan fuertes en la familia que, Rellian, el segundo varón de la familia, intenta acuchillar a su padre, pero no puede, se detiene ante él y se paraliza, finalmente, opta por descargar su furia contra una estructura de madera a la cual le encaja un cuchillo varias veces mientras grita Mom!, Mom!, fuck you, fucking, Mom!, Mom!, I hate you, Fuck! Posteriormente, los demás hijos procurarán desafiar la decisión del padre de no ir a buscar el cuerpo de la madre para darle sepultura budista. Después de algunos intentos los hijos logran convencer a Ben. 

Pareciera así, que de la tristeza y la frustración, los hijos pasan a un estadio, donde buscarán a la madre ausente, para al menos cumplirle su última voluntad. De esta manera se honraría a Leslie, y además sería el último acto de amor realizado por Ben y sus hijos hacia su madre. No obstante, el filme en sí marca un estado donde necesariamente la ausencia de la madre es, en términos generales, irrelevante. En sentido estricto, el ritual de pasaje a la adultez de Bodevan se opone a la noticia de la madre, pues ella no está desde el inicio, su muerte no desestabiliza mas que una falta anterior incluso a su ausencia misma. En estos términos, cabría decir que el hecho catalizador de la salida de la familia de su hogar es la contraposición entre la instauración de Bodevan como un hombre y la reiteración de la ausencia de una figura que de entrada no está. Los hijos no necesitan de su madre, al regresar a casa con el venado muerto del ritual, el despliegue de tareas que realiza la familia ejemplifica un orden donde todo tiene un lugar, un tiempo, una actividad específica a realizarse por cada miembro de la familia. Así, no se percibe ningún lugar donde esté la madre, sino en una fotografía que aparece rápidamente tras mostrar a cada miembro de la familia realizar alguna actividad. El hecho de ver a la madre sólo en una fotografía implica de lleno un estado tal donde este personaje es relevante a la narración, pero no necesita estar en ella. En otras palabras, el rol de la madre podría resumirse como una noticia que cataliza a la narración misma, evento similar a la muerte de la madre de Meursault, en El Extranjero, pues para ambos casos, la muerte de la madre es sólo un catalizador de acción. Ahora bien, la figura materna es melancolía, tal vez, en su pleno ejercicio, esto quiere decir, que la presencia de la madre es más fuerte cuando no está que cuando se emprende la búsqueda de ésta y posterior cumplimiento de su última voluntad. De igual manera, en el pleno ejercicio de las tareas que cada miembro de la familia desempeña, no se ve ninguna falla, al contrario todos tienen un rol y lo realizan de forma ejemplar. 

Cada miembro maneja su tiempo antes del entrenamiento, anunciado por el padre al regresar del ritual de Bodevan, en una actividad específica. Ben se dedica a regar las plantas de su invernadero, Bodevan a descansar después del ritual, y a dar agua a su hermana menor, Nai, quien se entretiene observando a los demás miembros de la familia. Rellian enciende una fogata; Kielyr y Vespyr son las encargadas de despellejar al venado muerto y ante la falta del cuchillo para remover los huesos de la carne, piden a Ben que lo busque con Zaja, pues ella ha tomado, otra vez, esta herramienta. Zaja usa el cuchillo para diseccionar a un castor de la montaña, su padre al encontrarla en su espacio privado descubre un lugar tapizado de cráneos y osamentas. Zaja admira a Pol Pot, quien fuera dictador y genocida en Camboya. El descubrimiento del horror, de la admiración por la violencia llevada a cabo por imperativos categóricos paradójicos, dentro de la propia familia, coloca al padre en una posición donde permite a sus hijos hacer lo que les plazca. Ben nunca reprende a sus hijos. Si bien, el carácter de este personaje manifiesta una figura paterna amable, comprensiva, amorosa, que escucha y da su mejor esfuerzo, el empleo y manejo del tiempo de la familia procura una instancia de control que es más performativa y articulable que el dominio por imposición y represión. Es decir, Ben nunca obliga a sus hijos a hacer algo contra la voluntad de éstos, pero al administrar su tiempo, sus lecturas, sus pasatiempos, sus entrenamientos, este padre es más controlador e imperativo que una figura de la cual se pudiera rebelar por imposición alguno de sus hijos. En palabras llanas, Ben no sólo logra que sus hijos obedezcan, sino que éstos encuentren placer al hacerlo. He aquí el refinamiento de la figura Pol Pot, o de cualquier dictador. Los hijos no pueden rebelarse a su padre, de ahí que Rellian fracase al intentar matarlo, y aquí valdría la pena especificar que es este personaje el único que sí atenta abiertamente contra la voluntad de Ben, aunque a final de cuentas, sea él el único hijo varón que permanezca con la familia, pues Bodevan deberá irse, ya no es niño, es un hombre. 

Los roles de los miembros familiares están determinados además por su propia condición sexual. Es decir, los hombres tienen una función y las mujeres otra. Si bien, Nai y Zaja no figuran totalmente dentro del rol femenino por su edad, pues no llevan a cabo las mismas tareas que Vespyr y Kielyr, éstas últimas sí se oponen a los roles de Bodevan y Rellian. La principal muestra de esta contradicción estriba en que sólo los hombres se rebelan contra Ben. Vespyr y Kielyr se limitan a cumplir cabalmente la voluntad de Ben, por ejemplo, Vespyr es la encargada de cazar, y de intentar recuperar a su hermano Rellian cuando éste se separa de la familia. En estos términos, se puede decir que la confrontación con el padre en la familia de los Cash sólo es posible desde los hijos. Esta condición termina por redondear el esbozo de esta perfecta y balanceada familia, donde el padre controla todo el tiempo y actividades de los hijos, quienes tienen un rol específico y si llegaran a rebelarse ante la autoridad, sólo serían los hombres los únicos capaces de hacerlo. 

III

Prácticamente todos los demás personajes ajenos a la familia Cash se oponen a ellos. Desde la familia de la hermana de Ben, Hannah, hasta los padres de Leslie, no hay ningún personaje ajeno a la familia que no se contraponga con ésta. En este sentido, la película ofrece dos perspectivas. La primera posiciona a la familia totalmente fuera de lugar y de contacto. En términos del mismo Bodevan, él y sus hermanos son freaks por culpa de su padre, incapaces de interactuar con las demás personas, de saber nada que no esté en los libros que leen. No obstante, esta lectura se fractura, pues es el mismo Bodevan, quien sin saber cómo, logra interactuar con Claire, una chica que conoce en un campamento de casas rodantes, igualmente, Rellian logra escaparse de Ben para conseguir que éste acepte su culpa en la muerte de Leslie. La segunda perspectiva que ofrecen los constantes choques de los Cash contra el mundo exterior a ellos, no sólo permiten denunciar una estructura sistemática, el american way of life, sino que permiten confirmar a esta familia como única esperanza, y por si esto no fuera poco, como víctimas y a la vez héroes. La simpatía generada entre el espectador y los Cash está sometida al mismo criterio con que Kielyr analiza a Lolita, pues si le gusta esta novela a este personaje, se debe a que está escrita desde la perspectiva de Humbert Humbert, pues básicamente éste es un acosador de menores, que no obstante puede manifestar formas poéticas y puras sobre el amor. Entonces, el padre de Leslie tiene razón, Ben es un abusador de menores, pues explota a sus hijos, los enseña a robar y a librarse de la policía; pero a la vez los instruye en artes, ciencia y deporte. 

Por otra parte, el viaje de los Cash también se convierte en un acto ritual que culminará con el cambio de la estructura de su propia condición familiar. En este sentido, la contraposición entre los diferentes órdenes sociales y familiares que Ben y sus hijos confrontan son pruebas a superar para la consumación del ritual. Los Cash se confrontan ante tres instancias sociales, la policía, la economía y la religión. Ante el orden judicial, los Cash logran deshacerse del oficial de policía al fingir fanatismo religioso cristiano. En el supermercado Ben finge un paro cardiaco y sus hijos logran hacerse de toda la comida posible sin pagar. Desde la perspectiva de Ben, no fue un robo, sino una misión, la misión de liberar la comida. En el templo, en la ceremonia mortuoria de Leslie, Ben consigue ponerse al frente del púlpito ceremonial y leer la última voluntad de su esposa. Si bien, es sacado del templo por órdenes del padre de Leslie, Ben consigue su cometido. Ahora bien, los Cash también se contrapondrán con tres familias, a la par que lo hacen con los ordenamientos sociales. En primer lugar será la familia de Harper, la hermana de Ben. En segundo lugar el encuentro será solamente entre Bodevan y Claire, quien vive sólo con su madre en una casa rodante. Finalmente, los Cash habrán de contraponerse a la familia de Leslie. El rasgo esencial del encuentro con otras familias sirve para esclarecer una guía genealógica de los Cash. Si bien, el encuentro entre Bodevan y Claire figura como un momento aparte, pues ambos jóvenes pasarán una noche romántica el uno con él otro, las confrontaciones con los padres de Leslie y la familia de Harper aportan coordenadas para ubicar un pleno esbozo de los Cash fuera de sí mismos. 

Ante la familia de su hermana, Ben y sus hijos son raros. El choque entre las diferentes maneras de educar a los hijos propios genera tensiones. Para Harper, Ben hace mal al no ocultar información a sus hijos, al permitirles hacer todo lo que quieran, no obstante, Ben sale victorioso de este encuentro al demostrar que los hijos de Harper son unos ignorantes, pues Zaja los avergüenza a partir de un despliegue de habilidad intelectual referente a la Carta de Derechos de los Estados Unidos de América. Finalmente, frente a los padres de Leslie, una familia rica y totalmente validada por el orden estatal, policial, social y religioso, la estructura familiar de los Cash se fractura. Aunque claro, finalmente, Ben y sus hijos, después de superar ciertas dificultades, se desentienden de esta falla y dejan atrás este evento desastroso. 

Los Cash parecieran sobreponerse ante cualquier confrontación, ya sea de orden social o de orden familiar. De tal suerte, la propia condición de Ben y su familia pareciera demostrar una vuelta de tuerca respecto a su propia genealogía. Es decir, si consideramos el origen de Ben, a partir de su hermana Harper, y el origen de Leslie, a partir de sus padres, se tienen las coordenadas de los Cash, quienes serían la suma de estos dos orígenes, pero a la vez la superación de los mismos. Entonces, la unión de la familia promedio, que procrea hijos ignorantes, pero vive en una casa amplia y sin aparentes problemas económicos (familia de Harper), con la familia acaudalada (padres de Leslie), configura el único punto de referencia genealógico de Ben y su familia. En este orden de ideas, los Cash parecieran ser la vuelta radical de un sistema familiar y social obsoleto e inoperante, no obstante, la gran paradoja del filme es que también es posible que los Cash sean perfeccionamiento sistemático en su máxima expresión.  

IV

La falla de los Cash es que son, precisamente, la suma de una familia promedio pero con una herencia y una sanción social también del máximo orden económico posible, la prueba son los padres de Leslie. Por tanto, pareciera que el orden económico fuera el estatuto más importante de esta familia, de ahí que puedan hacer lo que quieran contra la policía, la religión o en el supermercado. Son los Cash, por consiguiente el dinero no es una limitante. Cabe tener muy presente tres momentos en la narración. El primero, en la tienda, cuando Ben va a recoger su correspondencia y se entera de la muerte de Leslie, se establece una dinámica económica de compra venta, Ben vende algunos productos ahí, y visiblemente el negocio va muy bien. Seguidamente, al llegar a un banco Ben recibe efectivo y nunca se plantea de dónde se ha obtenido ese dinero, ni siquiera se plantea una situación similar a la del supermercado. Finalmente, el esposo de Harper pregunta a Ben cómo han hecho para tener aún dinero, a lo que el padre de los Cash responde que sólo compran lo que necesitan. En este orden, los Cash establecen una praxis económica concreta. Venden productos hechos a mano, acumulan capital en una cuenta de banco y además son mesurados con su dinero, pues sólo gastan lo necesario.

Desde cualquier perspectiva socioeconómica el dinero no es más que fetichización de las mercancías. Así, lo que importa es qué tanto se controla una fuerza de trabajo, lo suficientemente competente para poder fetichizar tales o cuales sumas de dinero. Por consiguiente, lo que importa es qué tan productivos son los Cash, en especial los hijos de Ben. Desde esta perspectiva Ben no tiene hijos, sino una fuerza de trabajo que vive no en la aparente acumulación de capital, sino en la acumulación de sólo el capital necesario, que no obstante no detiene el flujo de dinero. En este sentido, a pesar de contraponerse ante los demás órdenes sociales, incluso una parte del económico, los Cash no rompen de manera radical el sustento económico de su propia identidad. Antes bien, ellos son la realización última de un sistema económico más funcional y performativo.

La condición económica de los Cash los perfila a basarse no en la acumulación de capital. Sino que éstos deben a la vez tener que producir y sistematizar su propia economía familiar como si no hubiese un mañana. De esta suerte, al cierre del filme uno de los consejos que Ben da a Bodevan, vivir cada día como si fuera el último, termina por configurar al sistema económico de esta familia. La preocupación por vivir cada instante como el último lleva a los Cash a manifestar una praxis económica donde cada día la verdadera lucha por la producción de capital está presente, de ahí que no se acumule el mismo. Pareciera, pues, que de la destrucción de la acumulación de capital, el mercado se instaurara en la volatilidad de toda praxis económica. Se tiene así que el trabajo sistematizado, ordenado, donde no se desperdicia ni un solo minuto para la máxima producción, sirve sólo para subsanar los problemas de un solo día. Las consecuencias inmediatas, de una praxis económica tal, cancelan toda planeación a futuro o sustentación en el pasado. De esta manera, la gran norma imperante es un pragmatismo puro. Como consecuencia inmediata, se tiene un sistema económico donde la única constante es una crisis verdadera y performativa que a la vez valida la producción, pero también todo abuso resultante para la sobrevivencia de las entidades productoras. De ahí que Ben y sus hijos se salgan con la suya bajo cualquier circunstancia. En estos términos, los Cash no sólo reconfiguran su propia condición familiar, sino que restructuran el viejo orden económico y social representado por todos ante quienes se contraponen en la narración. 

Como última consecuencia, la muerte de Leslie aparece ya no como un desestabilizador narrativo, antes bien, la muerte de la madre es un catalizador que permitirá la realización cúspide de una vuelta de tuerca sistemática, donde ya no se necesita de la madre como figura simbólica, donde el estado y sus estructuras pueden ser ultrajadas, pero donde las prácticas económicas deberán afianzarse en un sistema productivo estricto, constante, en el cual el padre, que es también a la vez hermano, siempre lleva el mando y el control de sus subordinados. No hay ocultación de la información, no hay represión, no hay policía, ni religión, sólo hay producción y control de tiempo. Captain Fantastic pasa a ser no sólo crítica, sino cúspide de un sistema denunciado, pero también reforzado. 

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